DIETA NUTRIGENOMICA

La dieta basada en la nutrigenómica, te puede ayudar a alimentarte bien de joven para ser un anciano sano y vigoroso. Esa debería ser la máxima cuando te sientas diariamente ante el plato, porque el estilo de nutrición que lleves a lo largo de tus primeras décadas condicionará que se manifiesten en mayor medida unos genes u otros.

Existe una relación entre los alimentos y los genes. Es decir, que aquello que comemos afecta a nuestros genes. Si a ello se suman las mutaciones genéticas que presenta cada individuo y que se derivan, entre otros aspectos, de los cambios en la dieta, entenderemos por qué somos lo que comemos.

Si contamos con un mapa genético individual y le añadimos la incerteza de los estudios que se toman como argumento para establecer patrones alimentarios, está más que justificado el cambio hacia dietas personalizadas. No se puede afirmar que existen productos beneficiosos o perjudiciales en general, para el conjunto de la población, porque ese conjunto no presenta un mapa genético homogéneo.

Diríamos que tu despensa contiene productos convenientes para algunos miembros de tu familia, al tiempo que negativos para otros.

Por ello, el camino más seguro para llegar a la longevidad con buena salud es conocer de joven tu propia dotación genética, para adaptarte a ella en la dieta  ¿Tú ya conoces la tuya?

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