Frutos secos para prevenir el cáncer

Desde hace años se conoce que los frutos secos son beneficiosos para la protección frente a infartos e ictus cerebrales pero no se sabía el porqué.

Recientemente y debido al avance de la ciencia de la nutrición y el análisis de los alimentos se ha comprobado que estos efectos beneficiosos corresponden a la alta concentración de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados que reducen  el LDL (colesterol malo) y el nivel de triglicéridos circulantes en sangre. los frutos secos aportan distintos compuestos que tienen un efecto protector ante el cáncer de colon, de páncreas, el de próstata en los hombres y el de ovarios en las mujeres. Este efecto protector es debido en su mayor parte a los ácidos grasos omega 3 y 6 y al ácido gálico.

los expertos inciden en que no existe un protector universal frente a las patologías oncológicas y que son muchos los factores que desencadenan la aparición de células cancerígenas. Si bien es cierto que la dieta mediterránea, por los alimentos que contiene, entre ellos una notable presencia de frutos secos, puede contribuir a reducir el riesgo de desarrollar diversos tipos de cáncer.

Los frutos secos siempre se han rechazado por las elevadas calorías que se les atribuyen. La mayoría de ellos aportan unas 600 kilocalorías por cada cien gramos, excepto las castañas que apenas contienen grasas en favor de hidratos complejos.

Alimentos como las almendras, los anacardos o los pistachos contienen, de promedio, unos 50 ó 60 gramos de grasa en 100 gramos, de ahí su nivel calórico.

Por lo tanto se recomienda no sobrepasar los 25 gramos de ingesta diaria de fruto secos (lo que equivaldría a un puñadito), consumiéndolos preferentemente crudos y sin sal para no perjudicar el buen funcionamiento del sistema cardiovascular.

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